domingo, 19 de julio de 2020

Ha muerto poca gente....


Coronavirus

Ha muerto poca gente

( Nota: escrito antes de los rebrotes y de las nuevas medidas preventivas...mascarillas,,,etc. Vale, sin embargo, corregido y aumentado para este nuevo tiempo, para la estupidez de la “nueva normalidad”)

Y esto, esta poca gente muerta, explica claramente la indiferencia, la irresponsabilidad, la ignorancia, el desinterés.... el egoísmo, la insolidaridad...el incivismo en definitiva, con el que la mayor parte de la gente con la que me cruzo en la calle cuando salgo a pasear por el Paseo Butrón en las tardes, o a comprar por la calle Sanpedro en las mañanas, va sin mascarilla.

Y explica la negligencia de los poderes públicos, centrales, autonómicos, municipales, a la hora de hacer cumplir sus propias normas: la mascarilla es obligatoria en espacios cerrados y en los abiertos cuando no se pueda mantener la distancia de seguridad.....

Botellones, fiestas familiares, celebraciones de éxitos deportivos, fiestas populares – por más que oficialmente canceladas- manifestaciones (no diré cuáles porque no se me acuse de homófobo) terrazas atestadas, cientos de paseantes....

Ha muerto poca gente, mayormente viejos, mayormente en las residencias. Pero no ha afectado a la conciencia......Ha dolido poco.....

Porque..... no se ha muerto tu madre, tu hermano, el novio de tu hermana, tu mejor amiga del Instituto, el compañero de trabajo....se han muerto los abuelos, la abuela, en la residencia privada. con Alzheimer, el abuelo en la residencia pública con demencia senil. Apenas si los visitabais una vez al año, por su cumpleaños...fíjate..... y tiene 97 años y qué arrecho¡¡¡¡

Esos ha muerto. Han dolido poco. Les tocaba.

Tampoco hemos visto las UCI's.......al primo segundo, de Soria ( 45 años), de una cuñada de Barakaldo, entubado durante 101 días y que ha salido maltrecho de salud para el resto de su vida.

Y ¡lo orgullosos que hemos estado aplaudiendo en los balcones a los “héroes” de la “primera línea” que “ se han dejado la piel “.....Cómo de bien nos hemos sentido. Y ha sido suficiente. Olvidados.

Yo no me he atrevido a llamarles imbéciles y he pensado que era yo, solitario con mi mascarilla, el que hacia el imbécil pero Ramon Lobo ha escrito:

La mascarilla, un detector de imbéciles

Infolibre Jueves 2 de Julio 2020

Ramón Lobo

El uso de la mascarilla se ha transformado en un detector sencillo de idiotas potenciales. Esta semana escribí un tuit en el que establecía cuatro categorías: el raso (sin mascarilla), el muy imbécil (mascarilla por debajo de la nariz), el súper imbécil (mascarilla en el gaznate) y el mega imbécil (dos mascarillas, una en el gaznate y otra en el codo). Lo copié poco después en Facebook, convencido de que llega a un público más diverso. Hubo algunas críticas. De todas, la más insufrible es la del imbécil intenso, un tipo carente de sentido del humor.
La mascarilla es obligatoria en sitios cerrados y donde no se puede mantener la distancia de los dos metros. Es legal no llevarla si caminamos solos. Hay excepciones reconocidas en el BOE: personas con una dificultad respiratoria que pudiera agravarse con la mascarilla o discapacitados cuyo uso resulte inviable. Es obvio que ninguno de ellos están incluidos en la categoría de imbécil raso. Me refiero, como es fácil de entender, a los otros, a los sanos, a los chulos, a los inmortales, a los memos.

Uno de los mayores errores del Gobierno de España durante la pandemia, además de los retrasos en la actuación, los líos con las cifras y la mala coordinación con las CCAA, ha sido su política de información. Al impedir el acceso periodístico responsable a la Zona Cero de los hospitales, las residencias y las morgues (al palacio de hielo) nos ha robado unas imágenes que hoy serían esenciales en el trabajo de concienciar a la población, y de construir una memoria.

Hasta aquí Ramón Lobo.

En cualquier caso, y por terminar, vista la ineptitud de los poderes públicos para hacer cumplir sus normas, y vista la insolidaridad estúpida de tantas y tantas gentes, sólo nos queda confiar en la Divina Providencia, como bien confiaba el Papa Benedicto XVI al ministro del Interior Jorge Fernández:

El diablo quiere destruir España”. Una afirmación que el Papa emérito argumentó con una explicación histórica.

El diablo sabe los servicios prestados por España a la Iglesia de Cristo, conoce la misión de España, la evangelización de América por España, el papel de España durante la Contrarreforma, la persecución religiosa de los años treinta... El diablo ataca más a los mejores y por eso ataca especialmente a España y la quiere destruir”,
Benedicto le dio ( a Jorge ) un “mensaje de esperanza”: “No lo conseguirá”, le dijo. Aunque para impedir los designios del mal es necesario –apuntó el Papa– que se apliquen cuatro herramientas “humildad, oración, sufrimiento y devoción en la Santísima Virgen”


sábado, 4 de julio de 2020

Para la historia económica de la Pandemia


Tres frases "xelebres", o "txirenes" que decimos en Bilbao, para la historia económica de la Pandemia:

Nadia Calviño (Vicepresidenta económica del Gobierno):

" Ha valorado hoy los posibles impactos en la economía española de la epidemia del coronavirus como "poco sigificativos"
 ( 4 Marzo 2020)

Yolanda Díaz ( Ministra de Trabajo):

 "Esta es la primera vez que la crisis no se resuelve desde un ajuste que pagan los de siempre"

María Jesús Montero (Ministra de Hacienda):

"se muestra confiada en que lo peor para la economía ya ha pasado"  ( 2/7/2020